Chaise longue, esquinero o recto: cuál te conviene

Las tres formas resuelven livings distintos. Cuál pide cada ambiente, cuánto lugar ocupa de verdad cada una y qué mirar antes de decidir.

El recto: el que nunca falla

Va contra una pared y ocupa solo lo que mide. Es el más fácil de ubicar, el más fácil de mover cuando te mudás y el que mejor convive con otros muebles: si el living ya tiene mesa, biblioteca y tele, el recto no discute con nadie.

Es también el que más medidas tiene, así que es el que mejor se adapta a un espacio exacto. Si dudás, este es el que menos se equivoca.

El chaise longue: para estirar las piernas

Es un sillón recto con una de las puntas extendida, donde se estiran las piernas. Cambia la manera de usarlo: pasás de estar sentado a estar tirado sin necesidad de un puff suelto que termina siempre en el medio del paso.

Ocupa más profundidad que el recto: no alcanza con medir la pared, hay que medir cuánto invade el ambiente. Como referencia, las versiones que fabricamos rondan 1,80 a 1,90 m de fondo en la parte de la chaise.

El detalle que más se olvida: la chaise viene de un lado, y ese lado se elige al encargar. Pensá de qué lado de tu living queda mejor antes de pedirlo.

Se hace en el Blend, el Luxor, el Gavana, el Varsovia, el MV, el Cubo y el Hairpin.

El esquinero: cuando el living tiene una L

Es el que más gente sienta por metro cuadrado y el que mejor aprovecha una esquina muerta. Si tenés un living en L, o si querés que el sillón arme el ambiente en vez de acompañarlo, este es.

A cambio, es el menos flexible: necesita esa esquina, es difícil de reubicar y en una mudanza no siempre entra en el living siguiente. Medí las dos paredes, no una.

Se hace en el Blend, el Luxor, el Varsovia y el MV.

Cómo decidir sin vueltas

Si el living es chico o compartido con el comedor, recto. Si hay lugar de sobra y en tu casa se mira la tele tirado, chaise longue. Si el ambiente tiene una esquina que hoy no usa nadie, esquinero.

En la ficha de cada modelo podés cambiar la forma y ver la foto y el precio de esa versión. Y si querés verlas al lado, vení al showroom: la diferencia entre una chaise y un esquinero se entiende en dos minutos sentándose en los dos.

¿Te quedó una duda?

Contanos el ambiente que tenés y te decimos qué medida entra.

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